miércoles, 5 de marzo de 2014

Justo.

Tocaba una guitarra relativamente cara y fumaba puros. Había dejado de afeitarme y cortarme las uñas, me había pasado al vino, y dormía en bloques dispares de cuatro o cinco horas, conocía la verdad de las cosas. Somos islas. Y odiamos la naturaleza casual de todas las cosas.Somos islas, y en medio la inmensidad del mar.

Quemo todo lo que toco y arde solo con mirarlo,
rajo páginas y esbozos, rompo y vuelvo a mi letargo,
pago el precio del cansancio,
por buscar una salida,
por saltarme los convenios de la lista,
y todo huele a despedida,
 todo sabe amargo cuando me levanto,
voy con un ojo cerrado al baño tosiendo un cigarro,
miro a mi alrededor y tengo una casa vacía,
y después de miccionar vuelvo a la cama  a soñar tinta.
Un pájaro en la mano a una bandada,
que vuela con noventa y nueve más haciendo un ciento que se escapa, 
una cornisa con nuestras pisadas,
oyendo un aleteo de sonrisas y un graznar entre parábolas,
sé que vuelta atrás es la que quieren esos pollos,
pero estoy en un sentido único de no retorno,
justo en medio del camino, de este puente de madera,
con la vista hacia delante, la manta y la carretera.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Título

Con la lluvia de testigo y un pitillo,
el placer de un cigarrillo,
y en mis venas en glamour de un coma etílico,
una rock star de estar por casa,
que pasa desapercibido,
con la maña de un mañana de indeciso,
y hoy me han dicho que divago en mis poemas,
porque vago por mis penas,
y aún borracho puedo hacer toda esta mierda,
solo es una escupidera emocional, 
por que lo valgo,
que vomito entre las líneas como ingiero tragos largos,
sólo soy un hombre y un letargo,
y a veces tardo,
en mirar y comprender mis fallos, pues soy humano,
pero tengo mi tesoro, está compuesto de sonrisas,
de personas que vieron en mí la biblia y no la misa,
soy un provinciano que se afinca entre tus cejas,
con la imagen por delante y no sabrás lo que hay detrás,
son sólo lineas,
divagaciones, con algo de alquimia,
y que la química sea quien las seleccione,
ya no hago correcciones por que escribo de memoria,
sobre lo que he sentido lo que pasa y pasará en mi historia.

viernes, 10 de enero de 2014

El vaho.

No tengo vaho si no es humo de un pitillo,
no me grabarán las cámaras andar por los pasillos,
y entresijos de un cuerpo vacío,
del hablar necio de un cretino, 
servirán como epitáceo de lo mismo.
Esqueléticas esquelas para esquemas de una vida de duquelas,
entre mal de amor y dolores de muelas,
y angustias y remedios y quimeras,
con desiertos y palmeras,
y el agua que nunca llega y desespera,
he perdido el alma entre las notas,
la magia entre los dedos, la nostalgia entre las copas,
las botas del soldado y los galones de la ropa,
las sábanas mojadas y la almohada del color de la derrota.
Que me arrastre el viento, como una hoja,
que me meza y estremezca y que me mezcle con hielos y coca cola,
que bañe con la leche de amapolas,
y poder domir sin más entre la espada y la pared hasta que rompa.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Como tú.

Nosotros creamos la magia, pero no la vivimos.

Fuera del bar, el resto estaba dentro,
encendí un cigarro,
les miré,
a través de la ventana.

Siempre a través de la ventana, haciendo la foto,
siempre desde fuera aunque suene mi nombre,
todo es de plástico, y humo, líquido insípido, pobre.

Pero ellos sonreían, conocían el secreto,
o eran ciegos, o sordos, pero nunca mudos,
y nunca quietos, dentro del bar de sonrisas.

Una mujer abrió la puerta, con delicadeza,
no recuerdo su cara, ni su olor, no recuerdo un carajo de ella,
pero me sonrió, educadamente,
y quise quererla, tenerla, y verla volar,
luego se fue.
porque era una absoluta,
[desconocida].

El domingo es una cárcel, en la cárcel siempre es domingo.
En el aeropuerto siempre parece mas tarde,
Dentro del bar todos parecen uno, un lo mismo.

Pero.

Están tan solos y locos,
y perdidos, y aburridos y son tan leves,
Como yo.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Y encima flota.

El tacto se confundía.

Era capaz de acariciarme a mí mismo y sentirla, ya no había manos,

ni labios, ni brazos ni pechos, solo una nube de dos mentes, humo del delito girando,

follar era como un viaje astral, ya sabes, salir del cuerpo y verte desde fuera,

sonreír avergonzado y orgulloso y volver dentro.

Nos ganamos el infierno.

Nos dejamos todas las palabras en el oído del otro.

Todas las uñas en la espalda, los dientes en el cuello,

víctimas del mismo delito, torsos apilados en un somier después.

El vodka era honesto, la naranja era zumo, el agua hielo,

lo removiste dentro.

Me miraste con esos ojitos impregnados de tu oculto saber,

Querías enseñarmelo todo, y que ya lo supiera, mujer,

porque querías que desabrochase tu sostén rápido y ágil,

pero al hacerlo, no querías pensar en lo que practiqué.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Con carmín y con pistola



El plan era sencillo, la cuidad tan gris y el tiempo frío,
la noche de la gran manzana con gusanos y un pasillo,
que llevaba al bar mas sucio que conoce mis pisadas,
el tugurio de jazz de la joven joya, el Acid Palace,
bajé las escaleras,
la gabardina apesta y una mueca y tres toques en la puerta,
y unos ojos por detrás de la mirilla,
un saludo, un pisar a una colilla y un entrar a ese país de maravillas,
calor de bar, color de estar muriendo,
amor de bien pagar y un corazón de la canción de aquel momento,
y un sentir de estar allí justo en el sitio,
lugar para esconderse de lo limpio y disolver en bourbon todos mis delitos,
sonaba Miles y me paré en la barra,
-Ponme un "lo de siempre", pero es pronto así que pónmelo con agua,
que estoy con el estómago vacío,
y tengo que tomármelo con calma si pretendo seguir vivo-,
Y justo en el momento y el espacio,
la joven joya huyó de la trastienda, lágrimas, pistola en mano,
gritaba inconsolable tropezándose entre llantos,
-"nunca más van a volver a hacerme daño"-.
A veces el deber llama a tu puerta,
a veces tiene forma de mujer con unas formas tan perfectas,
que no pude evitar meter el brazo,
y recogerla al vuelo en su correr, cuéntame nena, que ha pasado,
-"ha pasado que he ganado"- dijo ella,
la música seguía y se calmó, cogió un cigarro, una botella,
-"¿me guardas un secreto?"- Te lo guardo,
-"Acabo de matar al diablo, sé que no he fallado
pero no me entenderán cuando lo cuente"-
-Lo que necesitamos es un puente, una manta y ser inteligentes.-
Nunca había visto tal belleza,
un ángel de papel dejando marcas de carmín en la cerveza,
y la certeza de que estaba allí por algo,
allí acabé mi copa y comenzamos el trabajo.
Tenía aparcado el coche en la salida,
el mal al maletero, ella a mi lado, dirección a la avenida,
y la calma entre los nervios se palpaba,
-Tú solo dame fuego y dejaremos que esta mierda se deshaga-,
y llegamos al destino deseado,
el puente de Brooklin guarda secretos como ningún abogado,
y después del golpe seco en el East River,
miré su dulce cara y tuve claro por qué hice lo que hice,
me besó sin pestañeos ni apartarme la mirada,
fue el último primer beso que me dieron, no me arrepentí de nada,
-¿Si te pido cada día de tu vida?,
 ¿si te digo que estoy loca, y además por tí, y ahora, me creerías?-
Te creeré, desde ahora, y para siempre,
Huyamos de esta vida, de esta historia, del pasado y de este puente.

Ya conocéis la historia de mi esposa,
la madre de mis hijos, una diosa con carmín y con pistola,
y esta cuidad es grande como el mundo,
y el mundo es un pañuelo y la vida son momentos todos juntos.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Está bien estar bien, joder.



Me miraste como no se mira a nadie, qué desvergüenza.

Me abrazabas y nos hacíamos carantoñas mucho antes de que pasara nada.

Te colgaste de mí, literalmente, y olías como debías oler,

sonreías como no debías sonreírme, me decías todo sin palabras,

y aún así nunca debiste.

Tú no eras la primera mujer de mi vida y yo no era el primer hombre al que besabas esa noche.

Pero tus sábanas eran como son las sábanas en sueños. 

Como las sábanas, blancas, de las películas, tiradas en el suelo.

Me gustaban tus tobillos, tus muñecas, tus manos, y se nos daba bien hacer el amor mirándonos.

Mierda, cambié de bando, en el momento mas inoportuno,

con la mujer mas inoportuna,

y todo era un lío perfecto.

Estaba bien en esas sábanas blancas. No pensaba, no fingía,

estar bien está bien, y no se valora, joder.

Hoy, creo que me acostaré pronto, con una botella cerca, y un par de fotos que nunca enviaste,

y el beso de despedida que no tuvo lugar.