sábado, 2 de febrero de 2013

Todo es un ballet perfecto.

No pensaba salir esa noche, pero pasa muchas veces, comienzas por la tarde y... bueno, sencillamente no paras.


           " El suelo estaba mojado y mis zapatillas rotas dejaban pasar el agua empapando mis calcetines. Una manada de policías corría hacia algun parte y las personas se apartaban, y todo era un ballet triste y perfecto. Una joven lloraba en un portal y otra vomitaba a su lado. Bajé la calle con calma y dando gracias al cielo de que al menos fuera un cuesta abajo, y el ballet seguía y la música era toda y nadie sabía dónde estar y solo esperaban y esperaban. Un mexicano con aspecto triste bajaba la calle delante de mí, y bajo su brazo una de esas cabezas de mickey mouse, trabajaba hinchando globos en la puerta del Sol. Se resbaló y su cabeza de mickey mouse bajó rodando delante de él y era ridículo y sentí lástima de su paseo. Un golpe seco casó unos nudillos con una mandíbula en alguna parte de la función, y nada se detuvo, mierda flotando en un cosmos perfecto. Una gitana desdentada sonreía y ofrecía descuentos para un bar, y una manada de hienas con camisa reía en un banco y bebían bebidas de hiena, y hablaban de cosas huecas y tristes. Y todo era falso y perfecto, y real y triste. Alguien estaba muriendo en alguna parte y alguien se estaba besando y pensé en ello un rato. Luego paré. Paré del todo. No quiero mas realidad por hoy, no quiero ver la función y no aplaudiré desde el gallinero. No cuentes conmigo mundo, hoy no."



La calle que lloraba sin almohada,
la noche que no tuvo un desayuno con café y con mermelada,
y un hada que no quiere ser un hada,
y una botella medio llena que se te rompió y no pasó nada,
solo nada, y solo soledad que vaga entre las mantas,
y un ron con hielo, solo, y solo quiero palabras en tu cama.
y si tengo que elegir elijo todo,
y si tengo que morir por algo espero que al menos no muera solo,
y que me lleve algunas cosas por delante,
con una frente alta y con una barbilla recta, y la calma en mi semblante,
 y la espada sucia y seca de la sangre,
de la pasión de todo y un ballet de lo mas tonto que no molestará a nadie,
y nadie quedará para escucharme,
y no habrá flores para nadie, no mas bombones y no mas bailes,
que nada mas te cause sufrimiento,
que nunca pases sola aunque sea estúpido un catorce de Febrero,
que nunca nadie vea lo que a veces veo,
y que tengais un feliz sábado, deseo.



 http://www.youtube.com/watch?v=QYEC4TZsy-Y





 

miércoles, 30 de enero de 2013

Tuviste que nacer francesa.


Tuviste que nacer francesa, y quizá así fue, no me sorprendería. A veces la intuición del otro, como en el resplandor, le chiva que tiene que actuar rápido, que algo no va bien, que algo falla, y esa persona corre al auxilio del otro. Que va a ayudar al otro, una alarma por dentro, y sencillamente salta, corre, y abraza, calma, llora, e impide que el otro llore, y ambos se levantan. Otras veces sencillamente no pasa. Supongo que a veces no somos tan intuitivos... Total, un drama.






Mataría por hueco entre tus brazos hasta el alba,
moriría por morirme si con ello despejas tu alma,
y despertarme entre tus sábanas, 
oliendo a nuestro encuentro y a café molido de tus manos blancas,
que te duermas en mi pecho mientras cuento,
las estrellas de tu techo enredado entre tu pelo,
que despiertes agarrándote a mi cuello,
que me llenes de babas la almohada, sé real, soy cierto,
un cretino y tengo nombres y apellidos,
y sé que los conoces mas allá de unos seudónimos vacíos,
que de necio tengo todo y  de crío tengo lo mismo,
quiéreme que no te doy opción a que mi sitio no esté con tu sitio,
que pierda el hilo, y divague entre el humo y el sueño,
de una ducha caliente, cuerpo contra cuerpo entre el centeno,
y una foto de pareja en un espejo,
y una redención del corazón envueltos en tu terciopelo,
sé que soy como esparto para tu seda,
como lija entre tu suave piel de cera,
como zuecos de madera haciendo ruido en el pasillo hasta estar a tu vera,
y de verdad, si tu supieras,
sabrías que ya sabes mas de mí, y lo mas feo, y lo mas cierto que yo sepa,
que me pincho y sangro y como y cago y duermo,
y todo sin saber a qué me enfrento si no estás en el momento.

Bien.




domingo, 20 de enero de 2013

Es invierno ahi fuera.

- ¿Qué te ocurre?
Nada, ¿Por?
- Por nada, no me cuentes...
- No hay nada que contar, a veces, sencillamente no pasa nada, ni el tiempo, ni nada, solo la nada. Eso ha pasado.
- Entonces sí que ha pasado algo.
- ¿El qué?
- Eso, nada.
- Gracias.

 Quiero que me quiten el cigarro de la boca,
el vaso de la mano y el burdel de personajes que no importan,
el ballet de esposos y de esposas,
y la necesidad del espectáculo, aplausos como a focas,
y los focos y las notas que te evocan,
la canción del corazón de vidas locas si los labios se entretocan,
y después del beso de tu despedida,
será como papel a magdalena despegarme en tu saliva,
como un velcro entre la seda de un recuerdo que me olvida,
 el placer de perecer tus costillas,
quererte sin comillas,
 quererme como a un niño que se evade en lo que brilla,
mirarme como en una fantasía,
como el sueño de un enfermo que delira,
y si fuera emperador del reino de lo que deseas,
desearía ser lo menos parecido a lo que fuera,
tomarnos un café leyendo todas las esquelas,
de la muerte de las dudas, de los miedos, de los llantos y las guerras.

Buenas noches.

domingo, 16 de diciembre de 2012

A veces pasa.

Realidades aplicadas a la sangre de unas lineas,
a la carne de los versos que caminan,
a la diosas de mentira, y un te quiero a cada rosa y cada espina,
y un clavel que llora un mar de purpurina,
y caderas que encadenan cada juego de palabras,
cada cara y cada máscara caerá como las ramas,
del otoño de mi invierno, del infierno y de sus llamas,
de las damas del cuaderno y de las sábanas sudadas,
quién es quién en este réquiem, que es un baile de disfraces,
donde las manos se cruzan en roces que hacen las paces,
yo qué hago, tu qué haces, naces, creces, cierras bares,
y flotando este mar chocando siempre tan casuales,
porque estamos tan perdidos en las lineas de la historia,
que celebro cada encuentro, por contarlo en mis memorias,
donde nadie tiene nombre, y las personas son humo,
que se esconden en renglones de cada cuento nocturno,
realidades aplicadas a un contexto tan confuso.
al sabor de un cigarrillo, al amor, al sexo, al uso,
a la guerra por a paz con uno mismo de noche,
 y a un corazón de cristal, que pide poner el broche.

Soñad, amigos.


jueves, 13 de diciembre de 2012

Somos cuentos contando cuentos. Nada.

Cuando ya no puedes decirlo, es cuando necesitas gritarlo. El don de la oportunidad es algo infravalorado. Una canción, una pelicula, una persona. No es el qué, ni el quién, ni el dónde. A veces importa un carajo hasta el cómo. Todo se reduce a una pregunta: Cuándo. Cuándo esa pelicula, esa canción y esa persona, y da igual quién o qué sea. Solo importa el momento en que pasa por tu vida, y lo cambia todo, y así hasta vaciarnos y completarnos, y morir, claro. Siempre morir. Para eso también hay un cuando, y para eso también importa un carajo el resto de las preguntas, buenas noches.


un café de media noche para combatir el sueño,
y el empeño del insomnio es un castigo por no estar sereno,
un velatorio y un entierro, 
bautizo de la pena y comunión con el recuerdo del momento,
Diciembre frío,
 y ya no sé si contra mí o conmigo,
las luces de Madrid me hacen sentir un crío,
y pensar que te quedaba tanto tiempo,
con una lagrimita dando vueltas de campana por el centro,
volvería atrás y siempre y cuando no vuelvas a hacerlo,
sabes que te guardo ese paseo...
la coraza de madera que se hinchaba de tus llantos,
dejó crecer las plantas en tu pecho hasta el techo de tu cuarto,
haciendo ese jardín de tus encantos,
y tú con el de más y yo el de menos y anduvimos separados,
y ahora todo cambia y todo mueve todo,
y vuelve, todo vuelve y yo escribiendo solo,
y tu me esperas a la vuelta de mi vuelta,
y el beso que te debo será cuando echemos cuentas,
vamos andando a tientas,
vendados y tirados por riendas,
y como los caballos temerosos de no conocer las sendas,
y el misterio es lo bonito que nos queda,
siguiendo hacia delante y compartiendo todo lo que nos desvela.

N.V.
 
 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Mierda flotando.

La mierda flota y nosotros somos pequeños. Puede sonar duro pero ahora sobrio me vuelve un pensamiento que me sobrevino la otra noche cuando no lo estaba. Somos pedazitos de vivencias en constante comunicación, como hilos de marioneta que a veces se enredan y hacen que choquemos entre nosotros, a veces alguien te tira la copa, a veces alguien mata a alguien y a veces nada con nadie. Nada es importante si todo no lo es, y hay una belleza especial que a veces se vislumbra entornado los ojos y viendo a través del humo y las luces brillar los hilos. La gente va y viene, algunos se portaron mal y otros bien, con cada uno, rango y comportamiento no van de la mano, solo es nada en un todo y todo da igual o no, mierda flotando
en un cosmos blanco puro esperando la muerte y la nueva vida. Es precioso.


Cuando paró la tormenta y las luces se apagaron,
solo quedaba un cigarro, y chillaba la conciencia,
y en la almohada de su lado, tan llena de sus carencias,
agotaba su paciencia, tuvo que darle un abrazo.
cógeme ya de la mano, que me pierdo cada día,
átame corto con lazos, que brillen de tu saliva,
espósame con los hilos de marioneta a la vida,
que soy mucho peor persona, si no te tengo de amiga,
B.B.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Basura blanca (Parte 2)

Miré a mi alrededor y intenté comprender dónde me encontraba. Era claramente una habitación de hotel. Había un cuadro sobre el cabecero de la cama, de un paisaje con un lago, con una gruesa capa de polvo, tan uniforme que podría pasar por el tono del mismo cuadro, qué asco. En el cabecero de la cama se podía leer grabado a navaja una frase que por desgracia era claramente mía; "Me echo de menos". A su alrededor también me había molestado en tallar como una decena de pollas, de todos los tamaños, qué coño haría anoche, no me acordaba de nada. Había un paquete de tabaco blanco roto y cigarros desparramados por todo el suelo, a veces tareas sencillas como abrir un paquete de tabaco se convierten en retos ante los que abdico influenciado por un estricto régimen de psicotrópicos, total, un drama. Me llevé a la boca uno y busqué fuego. Cerillas del hotel, ya sé dónde estoy, y eso es algo, encendí el cigarro. Estaba en Madrid, y eso siempre es buena señal.

Mis pantalones estaba rotos de las rodillas y manchados de sangre, miré mis rodillas, tiene sentido. pero no hay otros, haré de grunge en esta ocasión, aún se llevan, pensé. Aparté un par de botellas vacías y encontré los papeles empapados de ron y letras de aquella noche, había escrito, de alguna manera había escrito. Lo leí y no lo odiaba, debía no ser malo, los puse a secar en el alféizar de la ventana y volví al suelo, demasiado esfuerzo, qué pereza estar de pie, carajo! apagué el cigarro y me volví a dormir.

Me desperté con el ruido de la puerta abriéndose. Abrí los ojos y vi esos tacones negros de domina sado, sabía quien era. Subí la mirada poco a poco por esas largas piernas enfundadas en medias negras y llegué a un traje chaqueta gris perfectamente planchado. Yo ya no planchaba. Yo ya no nada de nada. Era preciosa, un ángel, mi ángel.

-Hola, cretino.
-Hola, ¿Cómo me has encontrado?
-Siempre te encuentro, ya lo sabes.
-Lo sé, y siempre vienes cuando sabes que te necesito.
-Así soy, bueno, así soy contigo, cretino.
-Así funcionamos, por lo que veo. Hago el imbécil, me voy me caigo, y cuando no puedo levantarme, ahí estás siempre tú. Y sí, soy un cretino, y tú estás preciosa, si muriera y volviera a nacer, sólo pediría la misma editora. Te amo.
-Bueno con el ritmo que llevas deja tu deseo escrito para la próxima vida. Y hablando de escritos, ¿Tienes algo para mí?
-Lo tengo todo para ti. Pero no sé como dártelo. Quizá en realidad no quiera, o no pueda. También hay unos folios en la ventana, son tuyos.
-No quieres, y yo he dejado de intentarlo. Me los quedo.

Me levantó de las manos y me miró a los ojos. Esa mirada rebotó en mi nuca y aun sigue dentro de mi cabeza. Me abrazó, la abracé. Lloramos.

-Gracias, de corazón, por encontrarme si me pierdo, y levantarme cuando me caigo. ¿Cuando caerás tú para que yo pueda hacer lo mismo por ti?
-Yo ya me he caído. Por eso te estoy abrazando, cretino.

Fin.