domingo, 25 de septiembre de 2011

En la calle desegaño.

Mierda y meados.

Sólo mierda y meados, plástico y goma y escombros...
interés de corazón y corazón de alquiler hecho trozos,
brazos morados y parpados pegados de ese falso gozo,
placer de vida y muerte en la delgada linea que la suerte decida.
barro, mierda, meados, y esbozos de sornisa,

Maquillaje, triste maquillaje de vida,
no somos humanos y no hay esperanza en ganar la partida,
barro por las avenidas,
dolor que se olvida unas horas y vuelta al camino, desidia.

Juego de mesa de risas y prisas y espinas,
dar una vuelta, jugar, perder, perder, y vuelta a pasar por salida.
siempre volver a salida, siempre la misma casilla,
siempre caerás peor y fuerte, cuanto mas hayas subido, mirandolo desde arriba.
meados en las esquinas
vómitos en las puertas de oficinas, y el mundo gira.

No hay hogar y no hay salida, no hay tiempo ni espacio,
solo movimiento perpetuo e incansable necio y turbio que me guía.
la vida es una risa y un lamento, y sentirse vivo a veces es un reto,
amor y respeto,
dormir sin dormir y comer sin comer y beber sin saber y bailar sin querer,
mierda en todas partes, mundo letrina.

Realidades aplicadas, a un concepto del día a día, de la palabra escrita,
cuando en el pecho se rompe el tejado de la caijta.
corazón que grita, que pide, que irrita,
y la realidad aplicada, que solo le escucha y le deja, cuando no está la luz encendida.


lunes, 19 de septiembre de 2011

Cajita.


Hay una cajita de cristal y un corazón de plata,
que evita que puedan coger trozos las ratas,
y en el pecho de lata en un lecho de nadie, rescata,
un sentimiento de dolor que se desata,
la sangre de las venas,
que nos hace sentir vivos cuando quema,
al rojo son las marcas de cadenas,
azùcar que envenena, dulce sacramento de la ultima cena,
y el querer es libertad y es la condena,
hay una cajita de cristal en la alacena,
que guarda lo bonito que nos queda,
y no se pudre, no se gasta y no se enreda...
solo brilla y nos recuerda que no hay muerte, nena
solo cambio y movimiento y un amor sin fechas,
que es mas grande y mas potente que el rugir de cien ballenas,
hay una cajita con un cierre y un candado,
que solo se abrirá sacando un trece con dos dados,
nadie tocará jamas su contenido, prometido,
y si me preguntan solo responderé que no es mío,
que la puta vida ya es un puto lío,
pero queda una cajita, con lo auténtico, inmortal y lo bonito.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Esto no es mío, a veces nada lo es.

Nada lo es, y todo un poquito.. todo es la sombra algargada y densa o leve segun cuando lo mires, de lo que fue... y el deseo y la curiosidad de ver lo que será, de todo lo que será, y amigos, realmente deseo, que lo segundo nos pese mas que lo primero, o vida es lo último que podremos llamar a cómo respiramos, como queremos, y como... en fin, seguimos andando hacia algún lugar.


[Hoy dejo algo especial, de hecho, algo que no es mío, es nuestro, y lo escribió otra persona, para una tercera, y dejó que el resto lo viéramos, y disfrutasemos de lo mas bonito que existe, sin duda, saludos, amigos.]



nos gusta ducharnos después
(a mí me gusta el agua más caliente que a ella)
y su rostro siempre está suave y lleno de paz
y ella me lava primero
me extiende el jabón por los huevos
los levanta
los aprieta,
luego me lava la polla:
"¡oye esto sigue duro!"
luego me lava el vello de ahí abajo,
la tripa, la espalda, el cuello, las piernas,
yo sonrío sonrío sonrío,
y después la lavo yo a ella...
primero el coño,
me pongo detrás, mi polla en sus nalgas
suavemente enjabono los pelos del coño,
lavo ahí con un movimiento suave
tal vez me detenga más de lo necesario,
luego las piernas por detrás, el culo,
la espalda, el cuello, la hago girar, la beso,
enjabono los pechos, luego la tripa, el cuello,
las piernas por delante, los tobillos, los pies,
y luego el coño, una vez más, para que me dé suerte...
otro beso, y ella sale primero,
se seca, a veces canta mientras yo sigo allí
pongo el agua más caliente
disfrutando los buenos momentos del milagro amoroso
luego salgo...
normalmente es por la tarde y todo está tranquilo,
y mientras nos vestimos hablamos sobre qué otra cosa
podríamos hacer,
pero el estar juntos resuelve casi todo,
en realidad, lo resuelve todo
porque mientras esas cosas estén resueltas
en la historia de una mujer y
un hombre, es diferente para cada cual,
mejor y peor para cada cual...
para mí, es tan espléndido como para recordarlo,
tras la marcha de los ejércitos
y de los caballos que pasan por las calles afuera,
tras los recuerdos del dolor y el fracaso y la desdicha:
Linda, tú me has traído esto,
cuando te lo lleves
hazlo lenta y suavemente
hazlo como si estuviera muriéndome en sueños en lugar de
en vida, amén.


Charles Bukowski (1920-1994)


http://www.youtube.com/watch?v=gr3PlPnxPHo&feature=related

jueves, 25 de agosto de 2011

Tenía algo mas de tres euros para terminar un mes que debía haber acabado el día dos. Invertí uno y medio en montar en el autobús diciendo al conductor que iría a la parada mas cercana, no me gusta mentir, pero mentí. Y funcionó, intenté probar suerte y fui andando hasta el cajero mas cercano, intentaría sacar a crédito algo para bebérmelo, era el puto plan. Un vagabundo dormía en el cajero, tenía una manta y un carro y un cartón de buen vino barato, pasé, la tarjeta entró, apareció en la pantalla que soy un maldito moroso, el mensaje desapareció, y con él, mi tarjeta, bienvenido cliente, introduzca su tarjeta. Como en general soy idiota, recordé que tenía otra tarjeta del mismo banco, una de esas de "por si acaso". La metí, pantallazo, moroso, y la tarjeta desapareció. Tenia dos tarjetas menos y seguía siendo pobre. Y sobrio duele mas. Envidié al vagabundo, él tenía un cartón de vino, y yo lo puesto, unos pantalones viejos y una camiseta que a pesar de no ser mía me habia puesto dos días seguido, lamentable. Me esperaban al lado de una barra, pero no podía comprar nada allí, paré ante un kiosko, "tengo dos euros, ¿pueden ser al menos dos cervezas?" Lo fueron, cayeron, fui a la barra. Allí habia amigos de amigos, enemigos de amigos, y muchos desconocidos, el alcohol empezó a correr, y yo no podía pagarlo, pero para eso están los amigos, para darte veneno dulce, veneno con espuma, o veneno con hielo y en un vaso grande, por favor. Nadie se preocupaba de quien pagaba la ronda si el alma de la fiesta estaba allí, contando historias de un pasado ya deformado por los años, la fama, la gloria, y el cómo algo que no te hace sentir orgulloso, te hace sentir envidiado. Bebí, y fumé, y cerraron, y salimos. El mal camino es el mas sencillo de seguir zigzagueando entre las botellas vacías para encontrarlas llenas, y lo seguimos, recopilando recursos entre la hierba, empiezas buscando botellas cerradas, mas tarde, no importa que estén abiertas, mas tarde, no importa que sean vasos, mas tarde, no importa nada.

El sol quemaba mi cara y mi ropa estaba sucia, mi alma estaba sucia, corrí hacia el tren, me había bebido el dinero que me quedaba. Esperé, corrí, salté, corrí, subí, y partimos. Mis zapatos costaban menos que el billete, y estaban a punto de separarse de mis talones en cada paso, por suerte, el bajo del pantalón, pisado por mis suelas, los mantenía en mis pies. Pasos dignos, serios, leves, y cortos. Andaba lento viendo como el mundo arrancaba sin mí, y me gustó. Tenía las llaves de un piso en el bolsillo, acerté a abrir el portal, y acerté a abrir la casa, busque la cama, me tumbé, dejé caer los zapatos al suelo y encendí un cigarrillo liado con los restos de dos sobres de tabaco seco de hacía semanas, no tires nada, me dije, todo vale para algo si esperas lo suficiente... me dormí.

Me despertó una llamada, una risa, y una ilusión, que no tenía previstas estando aun el sol en el cielo. Viajé, te esperé, te encontré y miré tus ojitos cerrados... Yo no debía ver algo tan puro ese día, tan bello, tan emocionante... un ángel, uno que nunca me llamará Buho. Las lágrimas saltaron donde nadie pudo verlas, solo tu y yo, compartiremos y olvidaremos ese secreto con cariño. Miraste mis ojos y te miré y te ví y no lo entendías, y mejor que no entiendas nada ahora mi niña, por que no soy yo el que hablaba, ni seré el que escriba.

sábado, 20 de agosto de 2011

El viaje.

Con el sol bajo y en el crepúsculo me alejaré de mí; en un coche extraño que me lleve donde tenga que llegar. El equipaje será ligero y pesado, dejaré el lastre de los cumplidos y los aciertos, para no vivir con ellos, y llenaré la maleta de errores y de todas esas cosas que se supone que no sé, porque me callo. Habrá una carretera recta y larga con luces de neón a ambos lados, vendiendomelo todo y comprandome barato, cruces y luces de sombras a una luz cierta, y carretera recta. Recta y larga, interminable. Iré sólo pero no conduciré, solo hay un camino a la cuidad, y no es de doble sentido.
Alcanzaré tu realización fundiéndome en plástico allí, duro y brillante, fundido al fuego del calor de una cuidad de cera, de cristal y de plástico, y una cuidad de papel donde todos tienen el suyo. Un sitio que no te permite otra cosa que ser una zorra, o una máquina de consumo, un producto que mueve mas productos, y todo funciona, todo es perfecto. Me vestiré entonces con las mejore galas, y la mejor sonrisa, con las palabras encantadoras que siempre quisiste escuchar, de unos labios de plástico exactamente como los míos, y todo será perfecto, en la cuidad de papel. Disculparemos todo rezándole a un dios de madera, en la iglesia de madera, esperando nuestros ríos de leche y miel, y volveremos a la cuidad del pecado a olvidarnos de todo lo bueno y cambiarlo por todo lo que parece mejor. Y todo será perfecto. Y hablaré, hablaré horas y horas y horas de nada, sin nada que querer decir a una estatua de carne con hilos saliendo del cuerpo, y todo será como debe ser en la cuidad del papel. Y el deseo vendrá de la desidia, la pasión de la lógica y el amor no vendrá a vernos. Y estaremos perfectos, de punta en blanco, borrachos del licor negro de gasolina y humo, y todo será perfecto, sonreiremos, porque según parece, es lo que la cuidad de papel, espera de nosotros. Y no diré una palabra sincera, solo llevaré mi equipaje ligero y pesado, y volveré a donde vuelva, porque es, según parece, lo que se espera de mí.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Fundido al negro.

"El daño que nos persigue y duele, será siempre el que nosotros hagamos"


Bendiceme cuando pise cristales de vasos vacíos...
Cuando camine entre luces y sombras, demonios y vicio...
Cuando la sangre negra traiga la muerte a mi nido...
Cuando la lluvia borre los pasos de vuelta al camino...

Tu dame fuerzas madre... Para aguantar el viaje.
Tu dame fuerzas madre, para aguantar...

Apostaré el dinero que quede al caballo mas lento...
Reduciré a cenizas el rastro que deja el recuerdo...
Querré batir las alas tocando fondo en el suelo...
Y no saber de culpas, conciencias, el daño y el tiempo...

Pero.

Tu dame fuerzas madre, para aguantar el viaje....
Tu dame fuerzas madre, para aguantar el viaje....
Tu dame fuerzas madre...
para aguantar...

viernes, 22 de julio de 2011

La última cena.


Jack entró a casa despues de una larga noche de hospital. Llevaba una maleta rosa apagado, desgastada en las esquinas, no era su maleta. Subió las escaleras y llegó a aquel cuarto. Había papel pintado en las paredes y los muebles tenían el olor que siempre tuvieron. Jack había crecido con ese olor, era como el olor de las vitrinas del salón, donde guardaban la cristalería que nunca usaban, pero sin embargo cada tres o cuatros meses se limpiaba concienzudamente. Olía como el salón que nunca se abría, excepto para las visitas, todo olía a ella. Abrió cuidadosamente la maleta y comenzó a sacar su ropa, nunca le había parecido ropa bonita, ahora le parecía preciosa, todo olía a ella. Una casa enorme, donde generaciones habían jugado y crecido por sus enormes pasillos, los peldaños de las escaleras de madera vieja se habían llevado trocitos de las rodillas de los niños, tan bonitos recuerdos, recuerdos que ahora le atormentaban. Dobló la ropa en una esquina de la amplia cama, siempre perfectamente hecha, sin excepción, en esa casa siempre fue importante hacer bien la cama. Bajo la ropa en la maleta, descubrió unos paquetes de galletas saladas, los favoritos de ella, los había llevado para los ratos muertos cuando estuviese ingresada, todas estaban sin abrir. Sacó con los ojos encharcados los dulces y vió que debajo había un sobre, en el que ponía "Para Jack". Lo abrió, sacó un papel practicamente en blanco, solo había una frase escrita: "Sé un buen chico, te quiero". Jack rompió a llorar, por un querer que siempre estuvo allí, un amor incondicional y el mas puro que jamas pueda existir. Se lamentó por las veces que no fue ese buen chico, por los golpes que se buscó y las tiritas que ella siempre le puso, tiritas de todas las clases. Rezó. Él no creía, pero rezó, porque ella sí que rezaba. Dios, acógela y dale todo lo bueno que ella siempre quiso para mí. Jack cerró la maleta vacía y metió la ropa en el armario. Bajó a la cocina, preparar algo le distraería, pensó mientras abría la nevera. Y cómo no, ella lo había pensado ya todo. Tres minutos en el micro y tenía ante él una excelente cena, la última cena que se llevaría a la boca, hecha para él, igual que durante toda su vida, a su gusto, por su madre.